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Cambiando el paso

La televisión podría definirse actualmente en una palabra: internet. Una era en la que no existen límites cuantitativos.

Hace unos días alguien preguntó en Facebook qué opinamos del final de The Sopranos a diez años de distancia. A botepronto podría decir que en mí dejó un profundo hueco, pues no he encontrado un sucedáneo televisivo que le llegue a los talones. No es que no lo haya buscado, pero hasta el momento, ningún hilo melodramático me ha envuelto hasta el tuétano como aquellos que tejían David Chase y compañía.

The Sopranos nos ofrecía información puntual y pródiga, heredada de un trabajo de investigación notable. Nos daba también contexto, a partir de un enfoque que supone tomar en cuenta asuntos como la historia económica y social de Nueva Jersey, las corrientes artísticas de la región, o el fenómeno de pánico moral devenido del muermo cotidiano en el que se convierte un matrimonio.

El propio modelo de negocio de la industria de este campo ha cambiado dramáticamente. Actualmente ese tipo de productos se nos presentan en una forma rabiosamente (a mi gusto) inmaterial; siempre accesible pero intangible; ya nadie consume las series como tales (salvo algunas excepciones) porque hemos sido absorbidos por el entorno de una era digital en donde los box set han dejado de tener existencia corpórea.

Se produce en función de los resultados calculados del negocio. Es evidente que siempre se han utilizado técnicas de marketing y publicidad en las industrias culturales, la diferencia es que su capacidad de influencia respecto al público es en nuestro presente exponencialmente mayor gracias al posicionamiento y el fraccionamiento publicitario mediante las redes sociales y las plataformas de streaming.

La cultura de consumo y entretenimiento ha devenido en cultura de vertedero desde que los medios de distribución y promoción digitales hacen secundaria la propuesta artística. La cultura de vertedero es aquel producto encargado de pugnar por un espacio y un tiempo en la vida cotidiana del consumidor de forma efectiva, con el único objetivo de autorreplicarse a sí misma, en un páramo narrativo que sin embargo está cargado de valores hegemónicos.

Estamos sujetos al dominio del streaming en donde somos dueños de todo y nada.

Sergio Villaseñor
Juntaletras al que le gusta hablar de los temas que le preocupan. A ratos de buen ánimo, a menudo lleno de rabia, urgencia y frustración política, y a veces con la angustia que experimentan los niños cuando se acuerdan, ya tarde un domingo, que aún deben la tarea del lunes.

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