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King Crimson en México

King Crimson en México. Teatro Metropolitan. Tony Levin, Bill Rieflin, Gavin Harrison, Jakko M. Jakszyk, y Robert Fripp. Fotografía: PeTony Levin, Bill Rieflin, Gavin Harrison, Jakko M. Jakszyk, y Robert Fripp. Fotografía: Pedro Muñozdro Muñoz

 La banda más representativa del rock progresivo no necesita presentación. Cada adjetivo que uno quiera darle, se quedará corto ante semejante bestia de ocho cabezas que es King Crimson.

El viernes 14 de julio fue la primera presentación de King Crimson en México de lo que se suponía serían solo dos presentaciones en el Teatro Metropolitan. Los boletos se agotaron rápidamente y se abrieron tres fechas más.

He tenido la oportunidad de ir al presentación del domingo. Además de la reseña, voy a malabarear con Walter Benjamin para hablar un poco de arte y sociedad .

Setlist del concierto de King Crimson

King Crimson Setlist Teatro Metropólitan, Mexico City, Mexico, Radical Action Tour 2017

Creación heroica

Si King Crimson, como dice Robert Fripp, es una manera de hacer las cosas, podemos decir que es una obra de arte que lleva 40 años en construcción. A la banda le bastó un escenario alto, sencillo. Un juego de luces hecho para ver cada detalle de la ejecución de los músicos. Un setlist cargado al más reciente disco, Radical action to Unseat the Hold of Monkey y al clásico Larks´ Tongues in Aspic. 

Había escuchado que cada noche iba a tener una experiencia diferente. No es algo que mi salario de maestra pueda comprobar. Lo que puedo decir con seguridad es que definitivamente el diablo sabe por viejo. No sólo fue la ejecución discreta y magistral de Robert Fripp en la guitarra, ni la presencia constante de Tony Levin. Mucho menos lo que apantalló a los adolescentes que tenía al lado: el juego de tres baterías en el escenario que constituía una maquinaria por si misma.

No, quizá lo que hizo única esa noche fue el aura en torno a la banda y a la interpretación de cada una de sus piezas. Una banda con tanta historia no puede hacer más que seleccionar una muestra de su obra y reinventarla. No puede desaparecer el aura que la hace arte. No puede interpretar exactamente lo que el estudio reproduce para crear un disco.

De la obra más reciente de King Crimson, confieso que THRAKK me da cosita. The Construction of Light es más digerible y realmente una belleza. Escuchar canciones de In the wake of Poseidon y Lizard en vivo, es como estar en una máquina del tiempo. No retrocedes, pues el músico tiene la misión de transportar esa parte de historia consigo mismo. Fripp es uno con su música y quiero suponer que el cambiar constantemente de colaboradores es parte de eso. Es un momento para cada quien.

En ese sentido, Islands es un disco personal. Hace algún tiempo me enamoré de una persona, y esa canción en específico era un reflejo de como me sentía en ese momento.

A veces lo recuerdo y río como cuando admiras el mar de noche: es inmenso y sabes que no lo puedes tomar en tus manos.

My sunsets fade.
Field and glade wait only for rain
Grain after grain love erodes my
High weathered walls which fend off the tide
Cradle the wind
to my island

Sí extrañé algunas canciones del repertorio. Elephant Talk habría quedado muy bien con la presente alineación de la banda. The Howler habría sido una buena alternativa a Neurotica, pero está bien. Las variaciones de Easy Money y The Letters fueron impecables. Eso se le debe definitivamente a la presencia de Gavin Harrison, baterista de Porcupine Tree y ejecutor implacable, exacto.

Yo esperaba que el momento fuera Epitaph, una canción que habla de la melancolía y la tristeza que se puede sentir cuando algo muere. Sin embargo, creo que Starless se llevó esa bandera. Fue como un primer beso. Sabes como va, pero es impredecible el resultado. Al final nos convencemos de que jamás veremos algo como eso de nuevo.

Nada que decir sobre el hermoso final con In The Court of The Crimson King21st Century Schizoid Man, aunque sí extrañé, y mucho, Heroes, que sí fue interpretada en las presentaciones anteriores.

El aura de la corte del Rey Carmesí

Llevo repitiendo el asunto del aura y quiero hablar un poco de eso. Tiene que ver con la petición de la banda de no utilizar el teléfono o las cámaras durante el concierto.

Walter Benjamin escribió un ensayo en 1936 sobre cómo ciertas expresiones del arte son reproducidas de manera masiva para su consumo. Sin embargo, es difícil que el aura  es decir, el tiempo, la creatividad del artista se refleje de la forma en que este la ideó en la copia que tiene la persona.

La historia  a la que una obra de arte ha estado sometida a lo largo de su permanencia, es algo que atañe exclusivamente a esta, su existencia única” ¿Qué es propiamente el aura? un entretejido muy especial de espacio y tiempo: aparecimiento único de una lejanía, por más cercana que pueda estar. 

Líneas atrás hablé de la experiencia de King Crimson como un viaje en el tiempo, me refería a esta forma del aura: es una forma irrepetible, que tiene que reinventar el autor para su disfrute en otro tiempo. Cuando un músico legendario toca, trae ese pedazo de historia con él. Cuando muere, una parte de esa aura se va también. El aura es lo que da estilo a la música de una época.

El foco de Benjamin es la imagen, la fotografía y el cine. Y su tesis es que la reproductibilidad acerca la experiencia del arte a la gente, pero también puede ser influenciada de manera negativa por ésta. Con las actuales tecnologías y dispositivos para escuchar música de manera portátil, surgen nuevas posibilidades de masificación y con ello, otras formas de modificar esa aura.

King Crimson en México. Teatro Metropolitan. Tony Levin, Bill Rieflin, Gavin Harrison, Jakko M. Jakszyk, y Robert Fripp. Fotografía: PeTony Levin, Bill Rieflin, Gavin Harrison, Jakko M. Jakszyk, y Robert Fripp. Fotografía: Pedro Muñozdro Muñoz
Tony Levin, Bill Rieflin, Gavin Harrison, Jakko M. Jakszyk, y Robert Fripp.
Fotografía: Pedro Muñoz

La experiencia del lagarto

Por ejemplo, conocí a King Crimson de la mano de uno de sus grandes fans: en 2003. Los Red Hot Chili Peppers estaban promocionando By The Way,. Soy una gran fan de esta banda. John Frusciante mencionó que una de sus grandes influencias, sobre todo en su trabajo solista, es el Rey Carmesí. Por supuesto que fui a Limewire a buscar su música, y lo primero que conocí fue el Beat. En una calidad terrible, como solo el MP3 puede ser. Pero escuchar una melodía pop, que tiene la complejidad de una obra de Verdi, eso era una bomba para alguien que escuchaba Heavy Metal y se estaba familiarizando con el post punk y el new wave (aunque los Peppers no lo sean).

Mucho se ha escrito sobre las dificultades para conseguir música durante los 70 y los 80, de la importancia del tianguis del Chopo y de como se ha perdido el arte de encontrar un disco. Que hay una desvalorización a causa de lo fácil de conseguir los materiales. La portabilidad ha sido otra de las cosas criticadas. Se argumenta que hay una pérdida del valor porque el arte del disco no es disfrutado en físico.

Para mí, en aquel entonces, habría sido complicado conseguir un disco de King Crimson de la manera que yo quería tenerlo. Sin embargo, podía tener la experiencia del aura. Eran los frippertronics, era la experimentación de Adrian Belew. Era la voz melancólica y cálida de Greg Lake, las letras sobre carreteras, islas, ciudades.

Pero esa es una experiencia. En vivo queda claro para mantener la autenticidad de esa aura, los músicos dan más. Se produce una retroalimentación. Para mí no sólo era ya la música, sino mi propia historia y la de la banda. Escuchando Starless recordé que Greg Lake y John Wetton fallecieron recientemente. Desde mi perspectiva como espectadora sólo me queda especular. ¿Qué sentirá Fripp al hacer ese viaje en el tiempo sabiendo que sus amigos ya no están para repetirlo?

Para mí eran los besos y el cariño de alguien. ¡Y más allá! El cariño de mis amigas, con las que estreché lazos con Ladies of the Road, con las que compartí y descubrí a David Sylvian. Saber que no era la única en sentir un aura en esos discos, no tiene comparación. Sobre todo cuando en el terreno del rock progresivo, los fans pueden ser bastante hostiles. No fueron pocas las veces que me intentaron intimidar sobre ser joven, mujer y creer que conozco el verdadero progresivo. La última vez fue en el concierto del Balleto di Bronzo.

Epitafio

Quiero terminar con un comentario breve sobre la petición de la banda de no sacar celulares. Lo que para muchos es un acto de mamonería de Fripp, yo creo que es una muy legítima y necesaria dignificación del artista. Pagamos por la experiencia del aura en vivo para que puedan seguir creando. Los músicos no viven de caridad, o no tendrían que vivir de caridad. Sí hay una desigualdad estructural real que nos hace decir, “está muy pinche caro” y la culpa la tiene el monopolio de los grandes espectáculos y el capitalismo en su forma neoliberal, porque nos hace ver al arte como una mercancía. Esa parte la denuncia de Walter Benjamin ¡70 años antes del internet!

Sobre el concierto, no me queda nada más que decir: Qué hermoso momento para estar viva.

Larga vida al Rey Carmesí.

Desde la aburguesada ciudad de la furia

Julio 2017

 

**Les dejo una copia del texto de Walter Benjamin en este link: La obra de arte en la época de su reproductibilidad técnica.

Pilar G. M.
Pilar G.M. (1988) es socióloga de formación, lectora por profesión, oaxaqueña por herencia y amante de los gatos por convicción. Melómana ya no, porque sonaría arrogante. Suculentas y cactus son bienvenidos en cumpleaños, ocasiones especiales y navidad. Aquí escribe de ñoñeces en general, que quede claro.

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