Estás aquí
Inicio > Ciencia y arte > Arte > Un artista alejado de los arquetipos

Un artista alejado de los arquetipos

Para Jean Arp el arte era una fuente inagotable de discursos y germen de infinitas posibilidades.

Jean Arp (Francia, 1886) fue uno de los pilares del arte a lo largo del siglo XX. Su éxito e importancia estuvo relacionado en gran medida con la distancia que mantuvo con las etiquetas que marcaron la época.

En su carrera transitó por el dadaísmo, el surrealismo, la Abstracción-Creación y otras corrientes. Arp constantemente estuvo en busca de una obra artística desprovista de solemnidad, siempre atrayente al público, adoptando al arte como una forma de vida cotidiana.

Nacido en Alsacia, franja disputada por Alemania y Francia a lo largo de los siglos XIX y XX, Jean vivió el cambio de nación hasta que llegó a París en 1904, pero al estallar la Primera Guerra Mundial huyó a Suiza donde conoció a los fundadores del dadaísmo.

Al término del conflicto se acercó a la corriente surrealista, y al principio de la década de los treinta se sumergió en la Abstracción-Creación de André Bretón. Fue un artista muy libre que transitó de una tendencia a otra sin ningún prejuicio, sin ningún sectarismo.

Para él, lo primordial era celebrar la espontaneidad y la ingenuidad; encontrar el humor en las situaciones y en los objetos. Una de las claves del legado de Arp es el concepto de ser un artista en libertad.

Un artista puede pintar muy bien, puede representar perfectamente los conceptos, pero lo que lo convierte en un ejemplo es la perspectiva del artista como un hombre libre. Un hombre libre siempre está en oposición a una cierta rigidez de principio, de pensamiento y de circunstancias.

Hoy parte de nuestro país la muestra titulada Arp. Una muestra compuesta por 60 piezas que involucró los dibujos, pinturas, tapices y obviamente una selección de esculturas, que es por lo que se le conoce.

La curaduría estuvo a cargo del historiador francés Serge Faucherau en colaboración con la Fondation Arp de Clamart y la embajada francesa en México, cuya intención fue mostrar no sólo sus aportaciones al arte, sino su talento multifacético, cercano a la sensibilidad contemporánea a pesar de las múltiples décadas de diferencia.

Se va de México un espacio dedicado a los documentos que el artista creó y coleccionó a lo largo de su vida. Entre ellos está el primer número de la revista de Cabaret Voltaire, sus primeros grabados en las revistas dadá y sus ilustraciones de los libros de Tristan Tzara.

Nos dejó con un dulce sabor de boca esta explosión de color y de formas. De sueños, juegos infantiles y huellas de modernidad.

Sergio Villaseñor
Juntaletras al que le gusta hablar de los temas que le preocupan. A ratos de buen ánimo, a menudo lleno de rabia, urgencia y frustración política, y a veces con la angustia que experimentan los niños cuando se acuerdan, ya tarde un domingo, que aún deben la tarea del lunes.

Deja un comentario

Top