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Separando la paja de las perlas

Qué tiempos aquellos en los que la mejor definición de internet era precisamente la de Umberto Eco: una gran biblioteca desordenada.

Ésa era la web 1.0, un entorno en el que los generadores de contenido eran unos pocos, cuya identidad era ciertamente transparente y los usuarios fungíamos como consumidores pasivos de información.

En ese tiempo la red albergaba no poca basura, pero también mucha información útil, cuyo único reto consistía en localizarla y separar la paja de las perlas. Después vino la web 2.0, caracterizada por la interacción, la creación de contenido generada por cualquier usuario cuya publicación se daba en el seno de ciertas comunidades virtuales.

En este punto, la definición de web dejó de ser exacta, no sólo porque la biblioteca dejó de ser desordenada, sino porque también dejó de ser biblioteca para adquirir indumentaria de fiesta secuestrada por intereses políticos y comerciales.

Lo anterior no soslaya las muchas bondades de la web 2.0, pero basta mirar al más noble de sus productos: Wikipedia, cuyo contenido generado por los propios usuarios posee un nivel de confiabilidad que le pondría los pelos de punta a la Encyclopaedia Britannica.

A pesar de que el prestigio y credibilidad de Wikipedia obedecen a una serie de regulaciones del proyecto, creadas por miembros designados por la Wikimedia Foundation, cuyo objetivo es evitar su uso para fines políticos y obligar el sustento de la información en fuentes verificables, es posible leer referencias como la que alude al exfutbolista mexicano Juan Carlos Leaño, del cual, quien no tenga la menor idea de quién sea podría creer que es el “Puyol Mexicano”.

A pesar de todo, Wikipedia constituye un ejemplo inobjetable de las virtudes de la autorregulación en el mundo digital, al cual será menester recurrir en el renovado debate sobre la regulación del internet, puesto en el mapa por las fake news, de las cuales Macron fue víctima al final de su campaña.

Suena complicado regular la esfera digital y sus plataformas; ante tal ausencia de arbitrio es responsabilidad del usuario definir la validez de la información y acudir al fenómeno de trascendencia de facticidad y validez que Habermas tenía por sagrado.

 

Sergio Villaseñor
Juntaletras al que le gusta hablar de los temas que le preocupan. A ratos de buen ánimo, a menudo lleno de rabia, urgencia y frustración política, y a veces con la angustia que experimentan los niños cuando se acuerdan, ya tarde un domingo, que aún deben la tarea del lunes.

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