Estás aquí
Inicio > Tecnocultura > Retro > Videodromo: la gesta nostálgica del cine en casa

Videodromo: la gesta nostálgica del cine en casa

Inaugurado en 2003, el acervo del Videodromo constaba de más de 14 mil títulos de cine de arte internacional.

Hace tiempos no muy remotos, las películas constituían objetos físicos cuya exhibición ya no pendía de un carrete enredado en un cassete, pero sí de un disco. De todos los videoclubs existentes, el mejor hubo de ser ese llamado Videodromo (clara referencia a Cronenberg) enclavado en Alfonso Reyes, en la colonia Condesa.

Bajo el retruécano publicitario (muy manoseado pero preciso) de «culto al cine» ofrecía una selección minuciosamente curada de lo mejor del cine internacional de todos los tiempos; y aunque también se podía encontrar una buena dosis de basura extravagante y fascinante de resonancias “tarantinescas” esa se encontraba en el piso superior del local.

Los platos fuertes (los clásicos inmortales y las grandes obras de autor) moraban en la planta baja, justo en la entrada, en anaqueles en los que los DVDs estaban formados alfabéticamente por director.

Los mejores años del Videodromo coincidieron con el auge del cine oriental, poco después de su apertura. Su catálogo incluía la colección completa de cine mudo: desde los hermanos Lumière; el también francés Georges Meliès, y el estadunidense DW Griffith, por ejemplo.

Poco tiempo después de su inauguración en el año 2003, el Videodromo llegó a ser lugar de referencia para cinéfilos, cineastas, productores, profesores y estudiantes de cine. Sin embrago, la piratería y el cambio en los hábitos de consumo audiovisual acabaron con este paraíso que a finales del 2012 se despidió así de sus seguidores:

“El cine no se detiene, pero cada película tiene su propio final, y el nuestro es de un eterno agradecimiento y mucha felicidad por lo que logramos, todo lo que pudimos compartir y a su vez recibimos de ustedes. No hay más”.

Un videoclub es un sitio de socialización, y la ausencia de lugares como ese han dejado un hueco en los que todavía tenemos el gusto por la adquisición física de las películas.

Sergio Villaseñor
Juntaletras al que le gusta hablar de los temas que le preocupan. A ratos de buen ánimo, a menudo lleno de rabia, urgencia y frustración política, y a veces con la angustia que experimentan los niños cuando se acuerdan, ya tarde un domingo, que aún deben la tarea del lunes.

Deja un comentario

Top