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Calamar vampiro: el Drácula de las profundidades

Vampyroteuthis infernalis illustration Calamar vampiro, descrito por Carl Chun, 1903. Imagen de la Fototeca NOAA de dominio público.

El calamar vampiro del infierno (Vampyroteuthis infernalis) se ha ganado el nombre con su aspecto. Su piel es de color púrpura y sus tentáculos están unidos por una membrana que recuerdan al personaje de Drácula de la película de Tim Brownsing (EE.UU., 1931), interpretado por Béla Lugosi.  Como el conde de Transilvania, es un ser de la oscuridad. Habita entre los 600 a los 900 metros bajo el nivel del mar, en la zona afótica, llamada así porque la luz no alcanza a penetrar (del griego a, “sin” y photos, “luz”).

GIF animado de Drácula, interpretado por Béla Lugosi.
Drácula, interpretado por Béla Lugosi.

A pesar de su aterrador nombre y de su desconcertante forma, el calamar vampiro está lejos de representar un peligro para los humanos. Con su pequeño tamaño no lograría ni asustarnos aunque saliera de las profundidades marinas. No supera los 15 centímetros, lo que mide una regla escolar.

En proporción con su tamaño, el calamar vampiro tiene los ojos más grandes del reino animal. Poca ventaja tendría esta característica en la zona abisal del océano si no fuera porque carga con sus propias linternas o fotóforos: órganos bioluminiscentes que cubren su cuerpo.

Tentáculo de un ejemplar preservado de calamar vampiro, mostrando la luz que emite, así como sus ventosas y cirri.
Tentáculo de un ejemplar preservado de calamar vampiro, mostrando la luz que emite, así como sus ventosas y cirri. Foto: © 1999, R. E. Young.

Hacia investigaciones profundas

Carl Chun fue el primer investigador en describir un calamar vampiro (1). Chun era un biólogo marino de la Universidad de Leipzig. Comenzó a ganar fama entre la comunidad académica por sus estudios sobre cefalópodos, moluscos que se caracterizan por tener una “cabeza con patas” (“cefalópodo provien del griego kephalé , “cabeza” y podós, “pie”). Este biólogo teutón estaba interesado en aportar datos para acabar con la teoría abisal, ampliamente difundida en el siglo XIX. La teoría abisal planteaba que no podía existir vida a más de 550 m bajo el nivel del mar.

Red vertical oceanográfica del Valdivia.
Tripulación del Valdivia con una red vertical oceanográfica, utilizada para capturar especies en aguas profundas.

Las primeras exploraciones en las profundidades marinas ya habían mostrado la falsedad de la teoría abisal. Tan sólo la expedición Challenger, organizada por el gobierno británico en 1872 , describió 4,700 nuevas especies en su viaje de cuatro años. Aunque el recorrido del HDMS Challenger fue largo y exhaustivo, la inmensidad del océano esconde bien sus misterios. Carl Chun estaba seguro que podría aún describir nuevas especies y le propuso a la Asociación Alemana de Científicos Naturales organizar una exploración a las profundidades marinas en zonas donde el Challenger no pudo pasar. Le concedieron el gusto.

La expedición que descubrió al calamar vampiro

Con recursos del gobierno Alemán, auspiciado por el Káiser Wilheilm II, Carl Chun alquiló el Valdivia, un barco de vapor de la Hamburg-American Company, y lo convirtió en un auténtico centro de investigación. El Valdivia contaba con laboratorios biológicos y químicos, además de una copiosoa biblioteca y espacio suficiente para almacenar las especies que colectara la expedición (2).

La tripulación del Valdivia no era menos envidiable. Se trataba de un equipo ciéntifico conformado por químicos, zoólogos, botánicos, oceanógrafos y bacteriólogos, además de artistas visuales que documentarían el viaje.

Carl Chun partió del puerto de Hamburgo abordo del Valdivia el 1° de agosto de 1898 sin saber exactamente qué se iba a encontrar, pero confiado en la existencia de cefalópodos de formas aún desconocidas presentens en las profundidades. No erraba. El primer especímen de calamar vampiro fue capturado con una red vertical oceanográfica del Valdivia en el Atlántico sur, cerca de Gabón, que descendió 1,200 m bajo el nivel del mar.

Ubicación del lugar de captura del calamar vampiro. 1°56.7'S, 7°40.6'E
El punto rojo en el mapa señala el lugar de captura del calamar vampiro por la tripulación del Valdivia (1°56.7’S, 7°40.6’E) ().

¿Calamar, pulpo o vampiro?

Los moluscos caracterizados por poseer brazos o tentáculos son conocidos como coleoideos. Tanto los calamares como los pulpos pertenecen a este clado biológico. A su vez, los calamares, que cuentan con 10 tentáculos, se distinguen de los octopodiformes como los pulpos, que tienen ocho tentáculos. ¿El calamar vampiro en verdad es un calamar?

Imagen que contrasta la diferencia entre un pulpo (Octopoda) y un calamar (Teuthida), ambos pertenecientes a la clase Coleoidea.
Los calamares (Teuthida) y los pulpos (Octopoda) pertenecen a la misma clase de moluscos (Coleoidea). Se distinguen entre ellos por el número de brazos y tentáculos.

El mundo pudo ver por primera vez al Vampyroteuthis infernalis gracias al trazo de Ewald Rübsamen, ilustrador del libro donde, en 1903, Carl Chun describió al calamar vampiro y lo bautizó con su nombre científico. Cuando Chun contó los brazos, sólo encontró ocho. Sin dudarlo, lo clasificó como un pulpo.

Filamento de Vampyroteuthis infernalis, foto por Richard Young Archivo con Creative Commons Attribution-NonCommercial License - Version 3.0.
En la imagen se señala el filamento de un Vampyroteuthis infernalis, pigmentado. La mayor parte del filamento se dañó. © 1997 Richard E. Young.

Sin embargo, observadores más perspicaces descubrieron un par de filamentos retráctiles escondidos fuera de la membrana que une los tentáculos del calamar vampiro. Estos filamentos, distintos a los brazos alargados de los calamares, motivaron a crearles su propio orden: los vampiromórfidos (Vampyromorphida), un orden que compartía características con los pulpos y los calamares, aunque más emparentado con los primeros. Por ello, los vampiromórfidos se clasifican como octopodiformes.

Calamar vampiro, único en su tipo

Los filamentos retráctiles del Vampyroteuthis infernalis confundieron a los primeros investigadores, quienes al principio describieron varias especies dentro del orden Vampyromorphida. Cuando son jóvenes, los calamares vampiro comienzan a desarrollar un segundo par de filamentos hasta que el primer par se retrae y vuelven a quedar con un solo par. Esta explicación no era tan obvia para los primeros observadores, que contaban sólo con unos cuantos ejemplares. Era más fácil suponer que existían especies con dos filamentos y especies con cuatro.

Grace Evelyn Pickford acabó con esta confusión. En sus investigaciones de biología marina, se dedicó varios años a revisar los vampiromórfidos descritos en otras obras y a describir los ejemplares preservados en diferentes museos. Sin embargo, hasta 1951 tuvo la oportunidad de participar en una expedición en mares profundos. El oceanógrafo danés Anton Frederick Bruun la invitó a participar en la segunda expedición científica Galathea. Pickford no se negó. Era una oportunidad única para observar al Vampyroteuthis desde el momento de su captura.

El barco danés HDMS Galathea, utilizado para exploración del mar profundo. Foto: Chris Howell
El barco danés HDMS Galathea, utilizado para la exploración del mar profundo. Foto: Chris Howell

Grace Pickford se integró a la tripulación del HDMS Galathea en Colombo, Sri Lanka. El viaje de Pickford duró tres meses. En ese tiempo, el barco danés recorrió el océano índico, el golfo de Siam y el mar de China. En ese viaje pudo comprobar que el color del Vampyroteuthis era púrpura, no negro como se había descrito en trabajos previos y reafirmó que sólo existe una especie de calamar vampiro en la actualidad.

Los antepasados del calamar vampiro

El Vampyroteuthis infernalis no es el único vampiromórfido que ha existido. Se han hallado restos fósiles que pertenecen al mismo grupo.

Fósil de vampiromorfo encontrado en Alberta, Canadá.
Fósil de vampiromórfido encontrado en Alberta, Canadá.

A pesar de lo difícil que es encontrar restos fósiles de moluscos, pues sus cuerpos blandos rara vez logran conservarse, en Alberta, Canadá se han descubierto vampiromórfidos con 183 millones de antigüedad.

Gracias a estos descubrimientos, sabemos que los calamares vampiros no aparecieron recientemente en la tierra. Al contrario, se tratan de fósiles vivos, últimos sobrevivientes de su tipo.

Referencias

Introducing Vampyroteuthis infernalis, the vampire squid from Hell“, en The Cephalopod Page.

From the Depths of the World Sea: Descriptions of the German Deep Sea ExpeditionValdivia“, en NOAA 200th.

Chun, Carl (1975). The Cephalopoda; translated from the German [by Albert Mercado] ; Clyde F. E. Roper and Ingrid H. Roper, technical editors. p. 419

Herring, P. J., Dilly, P. N., and Cope, C., (1994)”The bioluminescent organs of the deep-sea cephalopod Vampyroteuthis infernalis (Cephalopoda: Vampyromorpha)”, J. Zool. Lond., 233:45–55

Robison, B. H. et al. (2003)”Light production by the arm tips of the deep-sea cephalopod Vampyroteuthis infernalis”, Biol. Bull., 205:102–109

Roper, Clyde F. E. (2014) Vampyromorpha, en Access Science.

Pickford, Grace (1957), “Vampyromorpha“, en Galathea Report, vol. 1. Copenhagen. pp. 243-254″

Martindale, R. et al (2017) “A New Early Jurassic (ca. 183 Ma) fossil Lagerstätte from Ya Ha Tinda, Alberta, Canada“, en The Geological Society of America.

Juan Paulo Péreztejada
Juan Paulo Péreztejada
Juan Paulo Péreztejada (Puerto de Veracruz, 1988) estudió lingüística en la Escuela Nacional de Antropología e Historia y mantuvo un affaire con la sociología en la UNAM. Trabaja para la Coordinación de Colecciones Universitarias Digitales de la UNAM. Juega ajedrez y pasea en bicicleta.

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